
Mi duende
Mi duende se llama Marcela. Es algo traviesa, pero jovial. No me esconde los zapatos ni las llaves, pero se divierte imitando nuestras voces. A veces me llama y me habla con la voz de Julia, y yo contesto. Entonces oigo a mi esposa que me dice yo no te he llamado. Otras veces es lo contrario y es Julia la que escucha mi voz. Creo que Marcela vive debajo de la planta de albahaca…todavía puedo sentir su aroma en mi piel.
Desterrado
Al llegar a aquella fría ciudad norteña, el poeta anduvo cabizbajo por sus calles de polvo infinito en busca de un empleo; al pasar por los mercados probaba las muestras de frutas en promoción; en la plaza se bañó en el balneario público; en la farmacia compró unos cuantos caramelos y al guardarlos en su bolsillo, pensaba en los niños de la calle. Cuando andaba por los aceras, cuan grande fue su sorpresa al encontrarse varias hojas de papel las cuales recogió con ternura. En el bar de la esquina, con tan sólo unas cuantas monedas ahorradas, se tomó una copa de vino, en la hora feliz. Inspirado, le decía hola a los desconocidos, pero nunca adiós a sus queridos que llevaba muy adentro de su corazón encendido. Se dirigía hacia la biblioteca pública, su hogar, pues pasaba más tiempo ahí que en ningún otro sitio. Trazaba sus esperanzas sobre un papel, hasta que el sereno le notificó que la biblioteca iba a cerrar. Calmado y sonriente, le dijo “gracias” y se marchó. Afuera, entre las ramas tibias de los arbustos, comenzó a soñar bajo la luz de la luna. En el bolsillo de su chaqueta desvaída guardaba un papel donde tan sólo escribió: “Golpe a golpe, verso a verso”. En la mañana, al despertarlo el sol, caminó hasta un portal de la Cruz Roja. Fue muy paciente al esperar un poco de sopa tibia, aunque era el último en la fila.
Pitirre
Dos reclutadores del ejército, sonrientes y muy amables, entran a un salón de clases de la escuela superior donde estudia Ramoncito. Visten el uniforme militar y sus zapatos relucen por el brillo. Han llegado para dar una charla y orientar a los jóvenes sobre los beneficios y ventajas de ingresar al ejército de los Estado Unidos.
Mientras uno de ellos comienza a hablar el otro va repartiendo literatura y regala bolígrafos a los estudiantes. Ramoncito, sentado en la última silla cerca de la ventana se hace el distraído y mira hacia fuera. Un pitirre se ha parado en un árbol cercano y comienza a piar. Por la mente de Ramoncito pasan muchos recuerdos…
Quisiera ser como ese pitirre, libre y sin edad. Hoy cumplo dieciocho años y me vienen con esto. Ya soy mayor según los cánones sociales. Ya puedo votar, comprarme una cerveza y hasta adquirir una licencia para matar. ¿Qué rayos buscarán estos cabrones aquí?, por mi parte, ni caso les hago. Le prometí a mi madre que por nada del mundo sería soldado ni mucho menos carne de cañón. No madre, no lo haré, cumpliré tu petición. Yo tenia tres años, me faltaba un mes para los cuatro y vivíamos en un ranchito; éramos muy pobres, los recuerdos que tengo de mi papá son muy pocos mas tengo muy presente lo sucedido como si lo estuviera viendo en este momento. Aún vive en mi memoria aquel día cuando ella me dijo: “Hijito, tú no serás soldado, ni mucho menos, de ejércitos ajenos.” Eso fue quince años atrás, cuando a la abuela le llegó una carta redactada en inglés y leída por el vecino, que decía que los restos de mi padre habían aparecido. Tan pronto lo supo, mi abuela comenzó a gritar angustiada. Aquel día todo el vecindario, hombres y mujeres, se volcaron en nuestro ranchito para consolar a abuela Rosa. Mamá y las otras mujeres la acostaron temprano porque ella se había atontado de tanto mirar el retrato de mi padre con su uniforme militar acompañado de un águila calva con ojos de buitre. Yo entré a la habitación e inocentemente le pregunté dónde estaba papito. Los hombres al escucharme salieron al patio cabizbajos y sin hablar…
El pitirre levanta vuelo.
Asi es la vida
Llamé a una compañía americana para que me informara o activara la nueva tarjeta de crédito. Me contestó una chica anglosajona, y en su mejor español, me dijo:
─La costará un dolor per cada día.
Antesala a una apuesta
Los boletos los encontré al lado de la puerta, en el piso, casi debajo de la alfombra: invitación para la gallera El Combate. No tenía remitente. Llamé a un taxi que me llevó al lugar. Entré, y mientras caminaba el corredor se hacía largo e inmenso. Me sentí minúsculo, las paredes crecieron frente a mí de una manera vertiginosa. Avanzaba cuando al final visualicé una luz algo opaca y en medio de ella dos sombras se peleaban; eran dos hombres de aspecto muy primitivo que desnudos se comían uno al otro ensangrentados. Aterrorizado ante tan dantesca visión, comencé a escuchar murmullos y aletazos, y algo así como el chocar de picos. Despacio levanté la vista hacia los banquillos. La algarabía se multiplicaba y un aletear de plumas y crestas paradas se dibujaban ante mí. El horror aumentó y sentí la sangre congelarse cuando un ojo circular y amarillo me miró lleno de glotonería y deseo. Me sentí como una cucaracha pegada al piso a punto de ser devorada y aquellos ojos redondos no pestañeaban ni un instante. Quise correr pero creo que me desmayé, no me acuerdo nada más, excepto que yacía en el suelo; mi compadre me sacudía y trataba de despertarme. Al fin, tras de recuperar el conocimiento y sin chistar, me levanté apresurado, arrojé los boletos al piso y salí de allí como alma que llevaba al diablo y sin voltearme. Desde entonces juré que jamás apostaría a los gallos.
Colabore: Así es la vida
En mi último año de escuela superior mi maestra de inglés se llamaba la Sra. Gómez. Cada vez que pasaba lista me decía Rivera. Un día, cansado de que me cambiara el apellido le dije que no
era Rivera sino Rivero con una o al final. Ella no me prestó mucha atención, me dijo que eso no importaba y que no existía ninguna diferencia. Fue entonces cuando yo le contesté:
─Lo que usted diga Sra. Gomas.
Las antípodas
Tres niños boricuas encuentran una cueva. Buscan una cuerda, se atan a ella y deciden entrar. Van despacio, cuando de pronto la soga se rompe y caen en un hoyo. Ven un túnel y caminan por él hasta que encuentran otra cuerda, se agarran a ella y sienten que alguien los hala. Son sus padres filipinos.
Tres niños filipinos encuentran una cueva. Buscan una cuerda, se atan a ella y deciden entrar. Van despacio, cuando de pronto la soga se rompe y caen en un hoyo. Ven un túnel y caminan por él hasta que encuentran otra cuerda, se agarran a ella y sienten que alguien los hala. Son sus padres boricuas.
Marzo ocho en algún lugar del mundo
“¿De qué te quejas ingrata? Nunca te ha faltado nada; lo tienes todo: ropa, zapatos, casa y comida…
Vida
El hombre termina de construir su casa. Se sienta en una roca bajo la sombra de un pino a contemplarla. Está reluciente; pintada de amarillo con puertas verdes y un balcón amplísimo. Entonces piensa: “De aquí a diez años el techo se manchará con la lluvia y la humedad; las paredes se craquearán y el sol despegará su pintura.
Se levanta y comienza a reconstruirla.
Cosas de niño
─Mami, voy a jugar a imaginar que nos visitan.
Tocan a la puerta.
De dietas
-Madre, te aviso que esta semana estoy a dieta.
-Hoy hay fetuccine con pollo. -Bueno.
Gajes del oficio
Llamé a una compañía americana para que me informara sobre la nueva tarjeta de crédito. Me contestó una chica anglosajona, y en su mejor español, me dijo:
─Le costará un dolor por cada día.
Personales: Amor de alquiler
Enano con corazón de gigante busca mujer gigante que tenga corazón enano para compromiso serio.
Madre Tierra, Madre Agua
El hombre Fuego y la mujer Agua se abrazan en el aire y flamas mojadas caen sobre la tierra.
La mujer Tierra las recoge y se las lleva al varón Aire. Se abrazan y ríos corren para apagar a Fuego.
Aire y Fuego se consumen dentro de Tierra y Agua.
El cuento de los días
Juan Díaz y Juana Díaz se casaron el mismo día. ¿QUÉ COSA, VERDAD? Se fueron a vivir al pueblo de Juana Díaz. Todos los días se daban los buenos días y veían el programa día a día de Raymond Arrieta. Un día, como tantos, murieron de cacofonía y siguieron sus días bajo la tierra.
Greguerías/De aquí a mil años
Souvenirs de China hechos y vendidos en Puerto Rico [de venta aquí].
Sin marcha atrás
Se ve en un espejo y por un instante es la persona que siempre había querido ser. Ideal en todos los aspectos…excepto en un detalle: acababa de cometer suicidio.
Sobre el teclado
Cerca de las tres de la mañana soñaba con esa persona sentada al lado de la puerta de mis sueños…¿quién será? Y me dije, “Ancha y larga es la entrada y salida de la vida: sales y entras o penetras y apareces”. Pero este acceso, ¿cuál es? Cuando te quedas sentado y piensas, actúas de manera espontánea, sin miedos; y has logrado conseguir disfrutar cada momento, nada te importa y te conviertes en el guardián del tiempo; no hay interés en juzgar al que entra o al que sale, y sus acciones te tienen sin cuidado. Te quedas ahí sentado bajo tu sombrero, y te dan ataques frecuentes de sonreír con los ojos desde el corazón. Que las cosas pasen porque tienen que pasar y punto. Esa habilidad de preocuparse por todo se ha desvanecido. ¿Y el conflicto? Al diablo con él. Que si el que viene se detiene antes de entrar, cavila, retrocede, qué importa. Ahora caigo en cuenta: soy un mero personaje de este cuento aburrido que escribe este tonto escritor. Si al menos se muriera, podría escribir un poco mejor.
El proyecto
Desde que se vistió de hombre y le pusieron un nombre se convirtió en un proyecto.
Más vale no decir nada
Pasó entonces a declarar el único testigo de los hechos: un chimpancé llamado K, que había sido instruido por un científico para que entendiera el idioma de los sordos.
Una vez sentado el mono, un especialista en el lenguaje le preguntó con señas si él había visto al señor Fulano de tal dispararle a quema ropa a Mengano de tal.
El chimpancé se mantuvo quieto y mudo por un momento. Luego estiró sus brazos, los puso en cruz y comenzó a moverlos de abajo hacia arriba. Se detuvo, miró al juez, le enseñó los dientes, y con sus manos se cubrió las orejas, después los ojos y por último la boca. Acto seguido, se levantó y se marchó.
Intrigados, los magistrados le preguntaron al especialista qué quiso decir el mono. Éste les dijo: “El mal conoce el bien, pero el bien no conoce el mal”.
Allá
En el “bauty parlor” del barrio se encontraron Celia y Sofía, después de mucho tiempo de no verse.
―Hola muchacha, como estás. ¿Y qué, cuando llegaste? Hacia tiempo que no te veía, mija ―le dice Celia, sorprendida.
―¡ Hola, Sofi ! Pues apenas llevo una semana que estoy aquí. Allá me gusto pero me sentí sola, tú sabes no es lo mismo cuando uno tiene la familia cerca.
―Entiendo muchacha, pero allá es tan bueno. Yo cuando estuve allá recibí muchas ayudas. Allá no es como acá que se les va to en papelerías y tardan una eternidad para darte un poco e chavos.
―Sí, yo tenía casi todas las ayudas y a los nenes le gustaba la escuela, ya hablan más inglés que yo.
Un señor que acompañaba a su esposa, con pinta de presentao’ , se inmiscuyó en la conversación, y dijo:
―Allá como que hay más respeto, ¿verdad? Nosotros tuvimos veinte años viviendo allá, y en todo ese tiempo nunca vimos basura en las calles ni revoluces políticos. Figúrense, allá hay tanto orden que cuando la guagua escolar se detiene a dejar los muchachos, los carros que vienen atrás se detienen también, y no pasan. Muchacho, aquí se para la guagua y le quieren pasar por encima. Y en to’ ese tiempo que estuve por allá, nunca oímos radios ni altoparlantes altos. Aquí hay que ver el ruido y el alboroto que se forma con los servicios religiosos en las casas y las pachangas políticas. Si es que allá hay respeto y decencia. Cuando tienes una cita con el médico, te llaman con anticipación.
―Igualito a Puerto Rico ―comentó con ironía una de las peinadoras quien tenía su oreja parada, y escuchaba la conversación.
―Asi mismito es. Miren allá no hay ni un hoyito en las carreteras, están bien cuidadas, y Dios libre que pidan dinero en la calle. No, allá eso no va. Es más pa’ pedir chavos allá, tiene que ser pa’ una causa benéfica y tiene uno que vestir decente, sacar un permiso y regalar dulces o algo así a la gente que te da dinero. Así mismo es….Allá…Allá…
Y los “allá” se multiplican entre el somos y no somos de mi pueblo que se muere de nada en su absurdo realismo mágico.
El hombre de la azada
El viejo de la azada pasaba todas las tardes frente a mi casita de madera y cinc. Llevaba la herramienta sobre su hombro fornido, como si fuera un Jesús que carga su madero. El sol del ocaso la pintaba de colores y él levantaba su brazo, me decía adiós y me regalaba una sonrisa. Siempre fue así todas las tardes: yo jugando a los caballitos y el que pasaba y me sonría.
Una tarde de otoño no lo volví a ver. Muchas otras tardes más y extrañé su presencia.
Una mañana lluviosa pasó una carroza negra cubierta de flores.
Yo era apenas un niño de diez años y ya soñaba con ser poeta. Le quise escribir un poema al hombre de la azada pero sólo me salieron lágrimas.
El arte de escribir
Aquel escritor cortaba, reducía y dejaba los textos en la mínima expresión, para luego tirarlos a la papelera. Dichosa papelera; disfrutaba de los que nos privaba el escritor.
Heraclito
Cierro los ojos. Los abro. El mundo ha cambiado.
Ciclo de vida
Comió muchos vegetales. Le creció hierba en la piel. Se lo comió una vaca.
El conflicto
En una isla pequeña y verde vivían muy felices tres ovejitas y un carnero. Un día arribaron a sus playas un grupo de piratas ansiosos y desesperados. Es ahí cuando comienza el conflicto.
Anuncio personal
Señora vegetariana busca jardinero para que le cuide la planta de los pies.
Lázaro
¿Por qué me resucitaste, Dios mío, a una vida mortal?, preguntó Lázaro, lleno de trapos. Y ÉL le contestó, tras una breve pausa mientras señalaba a la multitud: "Por ellos...y por el reino".
Micro y macro
Aquí mi cuerpo con sus bacterias, gérmenes, y microbios...¿se me ocurre pensar si no soy yo acaso, una pulga en la abrupta piel de la Tierra , y la Tierra, arruga del universo?
¿Cómo los vivos desentierran a sus muertos? Se salen de sus sueños y se alimentan de su recuerdo. ¿Cómo los muertos entierran a sus vivos? Se introducen en sus sueños y alimentan sus esperanzas.
Muy interesante
Me dijo que no había sexo, violencia, profanidad, nudismo, politiquería ni religión en aquel nuevo filme. Me fui entusiasmado para el cinema, y cuando llegué encontré la pantalla en blanco y sin sonido.
Monasterios
En un día encapotado, gris y frío, los monasterios son azules y abren las puertas de par en par. Los hombres, en cambio, se tornan excéntricos y cierran las puertas a la afabilidad.
Nosotros
“Nosotros, los seres humanos, somos un poquito más altos que la hierba”, dijo el viejo sabio al humilde pastor que lo observaba en silencio. Luego, miró hacia las estrellas y añadió:
“Pero aun así, terminamos arropados por ella”.
Uno de canes
En la vieja y pueblerina Perrolandia, Cáncer, el amo perruno, perdonó a Pluto por no pagar su renta a tiempo, cuando lo vio una tarde comer alimento enlatado para seres humanos.
¿Sueño o pesadilla?
Adán y Eva, ingenuos, desobedecieron a Dios y cayeron dormidos al comer del fruto prohibido. Todavía continúan dormidos. ¿Acaso somos nosotros sus sueños y sus pesadillas? ¿Despertarán algún día Adán y Eva?
Mi reino no es de este mundo
Era tan distinto, tan fuera de serie, que lo persiguieron; lo golpearon; lo estrujaron; lo escupieron y lo crucificaron. Murió por que nos amaba.
Boletín espírita
Atención: Si usted no fue invitado a la conferencia sobre mejoramiento personal, salud y bienestar, desarrollo de las facultades al máximo y calidad de vida, es porque está usted fuera de su cuerpo. Gracias y buen día.
Capitalismo
Pedía y nadie vino hacia él a ofrecerle una triste limosna. Después, encontró algo para vender y entonces si se le acercaron, pero fue para preguntarle dónde estaba su permiso de vendedor ambulante.
Sex symbol
Se llamaba Norma; durante el día cultivaba claveles, escribía versos y soñaba despierta. Y por las noches se transformaba en la sensual Marylin para apaciguar la lujuria de los hombres. Estuvo en la fiesta pero nadie le hizo caso. Murió de soledad.
Profecía
Cuando era pequeño leyó un libro de ciencia ficción donde se decía que en el año 2000 el hombre no iba a tener pelo. Ahora, cuando me miro en el espejo, lo confirmo.
Tarzán
¡Auuuuu!...se escuchaba el grito viril en la espesura de la selva. ¡Auuuuu!, volvía e escucharse. Auuuuu...se estremecía la verde llanura. ¡Auuuuuxilio!, gritaba Tarzán, cuando Jane le sacaba una espinita de su nalga izquierda.
Inmaculada Concepción
Lupita se emborrachó y fue violada por Concepción, el hijo de Inmaculada que se aprovechó de su sagrada inocencia. Al mes, quedó embarazada. ¿Fue el hijo de Lupita concebido por la Inmaculada Concepción?
Insomnio
Con sus cien ovejas recorría la villa. A mitad de noche, donde hubiese una luz encendida, se paraba para ver si la persona que no podía dormir, le rentaba algunas cuantas de ellas.
Incógnita
Desde que le hice el cuento sobre el hombrecito alado que entró por mi ventana y se mofó de mí, sigo sin entender el más grande de los misterios: que me haya creído.
Dieta
El doctor le recomendó que disminuyera el consumo de sal, que no fumara y evitara el exceso de grasa y caminara al menos unas cuantas millas. Salió a eso de las seis del despacho, y como a eso de las siete lo asaltaron, le dieron una paliza y murió en el acto.
Soltero
Vivía solo e inventaba mujeres. Un día una de ellas lo abandonó a mitad de un orgasmo nocturno. Todavía la busca apasionado entre los pliegues de la sábana y lo íntimo del alma.
Buen apetito
En la cárcel se quejó de hambre. Para su asombro, atendieron su queja y le sirvieron la tan deseada comida. Todo resultó bien, excepto que lo obligaron a comerse la rata viva.
Las noticias
El reportero fue enviado junto a su camarógrafo a cubrir la hambruna en aquel país, pero cometió un grave error: detrás de la famélica mujer entrevistada, un par de gallinas picoteaban el suelo.
La chaqueta
"Sin chaqueta no puede predicar en nuestra iglesia", le dijo la congregación al nuevo pastor. El próximo domingo subió el pastor con su chaqueta; se la quitó, y la dejó tendida sobre el podium.
Asalto
Caminaba muy contento cuando al doblar la esquina lo asaltó una duda; se detuvo por un instante, caviló y luego prosiguió su camino. Fue cuando llegó a su casa que extrañó la billetera.
Asesinato
La mujer embarazada llegó a la cita clandestina. "Proceda, doctor, traje el dinero". El bisturí hizo su trabajo. Sólo los ojos de Dios fueron testigos. Un grito de silencio imperaba en el ambiente.
En el avión
Era su primer vuelo y se sentía emocionadísimo. Miró curioso por la ventanilla y la gente de allá abajo le parecieron hormiguitas. De hecho, eran hormigas: el avión todavía no había desplazado vuelo.
No sea lagarto
Luego de su desdichada experiencia con un lagarto, Florencio decidió escribir un libro. En él daría consejos útiles para mantenerse seguro de los salvajes reptiles. Antes que nada, aconsejaría a sus lectores a que no nadaran por donde hubiesen lagartos. En segundo lugar, insistiría en decirles que bajo ninguna circunstancia le dieran de comer a un lagarto, y por último, pero no menos importante les recomendaría alejarse de los lagartos y sobretodo a no imitarlos.
Mil y una aventuras
Salió de su casa y al doblar la esquina se sintió perdido. Caminó por los lugares más inhóspitos y extraños; recorrió el mundo; fue pirata, poeta, esclavo y señor.
Oscurecía, cuando al llegar a un recodo divisó una casa con una ventana iluminada. Cansado y agobiado se dirigió hacia ella. Nervioso, tocó el timbre. Lo recibió su mamá con vaso de leche tibia y unas cuantas galletitas.
Fugacidad
La humanidad, después de celebrar el acontecimiento más grande del siglo, al son de ruidos, pompas y platillos, lanzó al cielo grandiosos fuegos artificiales los cuales se desvanecieron casi al instante, dejando a la vista la majestuosidad perenne e infinita de las estrellas...
Dulce esclavitud
Por fin, a los cincuenta, se retiró. Ahora podría realizar su más caro anhelo: tener una modesta y limpia casita en la ladera del campo, rodeada por un bello jardín e inmensos árboles que le dieran sombra. Tendría, a su vez, un gato enigmático y dormilón, y una súper biblioteca llena de libros de cuentos. Allí, en esa casita daría libre rienda a su egoísmo, sería libre como nunca antes. Atrás quedaría la esclavitud del amor y de la ternura, y ya sólo le importaría su libertad. Así se hizo.
Cierto día se levantó desolado extrañando un simple “gracias” y deseó ser de nuevo esclavo de la ternura, aunque nadie se lo agradeciera.
El ave que más abunda
Esa tarde del viernes Simón no encontraba nada que hacer; se sentía aburrido y aletargado; y mientras su mujer se entretenía desollando unos pescados, él daba vueltas por la casa con su tazón de vino en mano. De súbito se escuchó una algarabía procedente de la calle. Curioso, Simón se asomó por la ventana y vio que una multitud se acercaba, vociferante y estruendosa.
―Simón deja de estar curioseando y ven ayúdame con los pescados ― le dijo su mujer, airada.
Pero Simón, más curioso que el gato, deseó saber qué era lo que ocurría, y lanzándose por la ventana corrió hasta donde estaban las personas. Una babel de voces se escuchaba profiriendo palabras obscenas y gritando. Entre una hilera de centuriones, Simón podía entrever a un hombre muy joven que cargaba un madero en su hombro, mientras recibía latigazos para que avanzara. Aumentando su curiosidad, y pensando que al fin algo divertido sucedía, se fue acercando a empujones, más y más. Cuando pudo llegar, vio a un joven que cargaba un pesado madero, pero estaba tan cansado que cayó al suelo. Uno de los centuriones, al ver que Simón se acercaba, lo agarró de repente por los hombros y le dijo:
―¡Oye, tú, toma el madero y cárgalo ahora!
Y esta es la breve historia del que supuestamente ayudó a Jesús el nazareno, a cargar la cruz. Fue nada más ni nada menos que un “averiguao”, como dicen en mi barrio.
Creación
El espíritu del Dios Bueno y el espíritu del Dios Malo vagaban por las oscuras aguas. Entonces el Dios Bueno los creó macho y hembra; al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza y con conciencia ecológica, pues los hizo bio-degradables. El Dios Malo, como no podía crear, se inventó un espejo y se lo puso frente a la núbil pareja. Es por eso que El Dios Bueno multiplica y suma, y el Dios Malo divide y resta. El Bueno se purifica en el calor y el Malo se pudre en el en el frío. El malo da para quitar y el bueno quita para darte más y en abundancia. El malo es mentira que parece verdad y el bueno es verdad que parece mentira. El bueno crea y el malo se recrea. Para el malo morir es una condena, y para el bueno morir es nacer a la vida eterna.
Todo un oficinista
Maletín, sombrero y paraguas en mano, llegaba fielmente a la hora exacta. Entraba a la biblioteca, se sentaba al lado de la ventana, sacaba su periódico y comenzaba a leer. A eso de las cinco menos quince, se marchaba. Tal vez mañana la cosa podría ser diferente…no todos los días se consigue una buena posición para un ejecutivo sin trabajo.
Volar
Siempre soñó con ser invisible y poder volar. Elevarse por encima de los árboles y edificios y penetrar en casas, aviones, trenes, autos. Un día se le murió el cuerpo, despertó y pudo al fin lograr su sueño.
Socrática
–Me encanta pasear por los centros comerciales –dice don Gaspar–. Me entretengo mirando todas las baratijas que no necesito para ser feliz.
Folio en blanco
La vio temprano en la mañana. Estaba pálida. Intentó acariciarla pero ella, esquiva, le dio la espalda. Por la tarde regresó con un puñado de pájaros en su imaginación y entonces ella se llenó de sueños.
De libros
«Hijo mío, ten presente que el hacer muchos libros es algo interminable y que el mucho leer causa fatiga» (Ec 12:12). Así escribió el Predicador hace miles de años. Y cuando lo escribió, hizo otro libro.
Barriga llena
Aquel año fue para el pueblo el de las vacas flacas; había escasez pero pocos morían de hambre. El siguiente año fue de vacas gordas y la abundancia se salió de proporciones. Fue ese año cuando más personas murieron.
Robotcop
“Tienes derecho a permanecer callado”, le dijo la máquina al delincuente. Sacó su pistola y le disparó en la boca.
La muerte viva
Siempre se le hizo difícil decir no, evitaba el conflicto. Un día se volvió mimético con el ambiente que le rodeaba. Se murió vivo.
Cenicienta
El Príncipe no podía creerlo. ¡Estaba bailando con Cenicienta! En ese momento sonó su celular.─ ¡Oh, Dios mío! ¡Tengo que irme! ─exclamó─–. Mi madre me necesita.Atravesó el salón como un rayo, y al bajar las escaleras perdió su celular. Cenicienta, desconsolada, lo recogió. La novela apenas comenzaba.
De héroes
En la oficina del médico se encontraron dos hombres; uno muy fornido y otro muy flaco.─¿Qué te pasa a ti? ─preguntó el flaco.─Oh, no mucho; me estoy quedando calvo.─¡Qué pase Sansón! ─ gritó la enfermera.
Lecturas
Leía un libro, cuando al pasar una página, tropezaron sus ojos con la huella de unos labios rosados. Detuvo la lectura y lentamente los fue besando. Dos mariposas brotaron de entre las páginas.
Prisionero
Prisionero en aquel campo de concentración nazi, vio como uno a uno de sus amigos moría de hambre. Presagiando un fin igual, escribió un poema: toda una vida en un pedazo de papel.
Hombres
Mírense en mí y sigan mi ejemplo, repetía el hombre espejo a los hombres piedra que pasaban por delante. Hasta que un día uno de ellos se detuvo a mirarse. El espejo calló.
Nuevo hogar
La luna brillante y plateada en el inmenso azul del cielo me enloquece esta noche. En los recovecos íntimos de mi alma guardo secretos oscuros. Mi nombre es Legión y tengo que re-ubicarme…
Genésis
En el Principio Dios creó el cerebro. El cerebro a se creó los ojos. Los ojos formaron el pecado. El pecado se convirtió en hombre. Al hombre lo buscan con una linterna.
Terror
Después de haberle enviado flores, chocolates y peluches, el admirador le escribió una carta muy romántica donde le ofrecía un amor incondicional a la afamada actriz. Ahora ella no puede conciliar el sueño.
Vida en pausa (sin adjetivos)
Heme aquí, con balas en el pecho, en medio de la calle como un perro entre moscas. Las hormigas y el polvo me agobian la nariz. Que cansancio; el sol me jode con su fuego. No logro encontrar el equilibrio para sobrellevar la carga de mi conciencia. Estoy entre la vida y la muerte; me ahogo en un charco de sangre, y el periodista no suelta su cámara para socorrerme. Al paramédico se le olvidó la máquina de resucitar y el capitán ha dado la orden de que nadie se me acerque. Mientras tanto yo sigo en cámara, o mejor dicho, mi cuerpo que yace entre una botella de cerveza y una bolsa de basura. Le debí hacer caso a Genoveva, ella me lo decía siempre: “Cuidadito mijo, no salgas a estas horas, mira que en la calle hay peligro”. Ahora ella estará viéndome por televisión tanto como yo me veo ahí en la brea…y mañana ya puedo ver la plana de los periódicos: POLÍTICO CAE EN REDADA Y MUERE SIN LOS AUXILIOS.
Pequeña muerte
Sentada frente al espejo acariciaba su enorme gato, entre sentimientos de nostalgia y suspiros de amor. Por un momento el lomo del felino se tornó en espalda ancha y brazos musculosos …un leve gemido rompió el silencio.
Escritor
Prisionero en aquel campo de concentración nazi, vio como uno a uno de sus amigos moría de hambre. Presagiando un fin igual, escribió un poema: toda una vida en un pedazo de papel.
Incúbus
La luna brillante y plateada en el inmenso azul del cielo me enloquece esta noche. En los recovos íntimos de mi alma guardo secretos oscuros. Mi nombre es Legión y quiero liberarme.
Huy, que miedo
Me creía alguien realmente muy importante y único, hasta que un día gris una señora me confundió con su ropa de lavar y me quitó la sábana. A propósito, me llamaban El fantasma.
Objetos perdidos
Como por arte de magia, se desaparecían los objetos y cosas de la casa de Demetrio. Pensó en muchas posibilidades: primero: se estaba volviendo loco y no recordaba donde ni cuando ponía las cosas. Segundo, tal vez alguien le jugaba una broma pesada. Tercero: quizás un duende travieso y malo…''pero no, es absurdo'', se dijo. Aturdido, se levantó de la cama, y, después de muchas cavilaciones, cayó en cuenta de que estaba muerto, pues al tomar la brocha para afeitarse, al mirarse en el espejo no pudo verse.
¡Eso si es un obstáculo!
―A ver señorita, dame por favor un boleto de la lotería para el día de mañana. Anoche soñé que me iba a pegar con el gordo, y fue aquí mismito que lo compré, y era usted, quien me lo vendía con una dulce sonrisa en sus labios...
―Lo siento señor, pero la máquina de la lotería está fuera de servicio.
Religiosos
El viejo sacerdote y el joven ministro se preparaban para un debate teológico. Ambos oraban; ambos se prepararon en la materia; se pusieron una Biblia bajo el brazo y se llevaron consigo sus libros de teorías. El sacerdote se llevo su libro "Como Predicarle a un Ministro", y el ministro a su vez se llevó su librito "Como Predicarle con Razonamiento a un Sacerdote".
Afuera se mecía el viento entre las hojas de los árboles, una niña sonreía, una tenue y blanca nube cruzaba el cielo azul infinito, y Dios…¿acaso escuchaba?
El contrato
La competencia era de tal magnitud que los promotores y el agente de la famosa cantante, para que no cayeran sus ventas y se deshiciera su fama, consultaron a un experto, de aspecto, muy viejo y experimentado. Este le diseñó un plan para que la cantante lograra el éxito a través de una nueva imagen. La cantante fue consultada y aprobó el contrato, el cual le brindaría millones de dólares en ganancias. Al fin y al cabo, ella era "la artista y no la imagen de una fotografía", se dijo a si misma y se marchó.
Sonriente, el experimentado experto, echaba a su bolsillo el alma de la cantante.
Des-cerebrado
En un cierto momento indefinido de su indefinida vida se había dado un traguito, dizque que para despejar la mente y relajar el espíritu, pero terminó convertido en una botella más de las tantas desparramadas por ahí. Trató de esconder la horrenda metamorfosis untándose cola para madera, pero fue en vano. Un día, al llegar a la oficina, al sentarse, tambaleó, cayó al piso y se rompió. Todavía el conserje, con su habitual parsimonia y silbar, recoge con detenimiento los más pequeños pedacitos de vidrio, pues teme cortarse los dedos.
Marylin
Capítulo Uno
Por fin se graduó Marilyn. Ahora, busca con afán un trabajo para cubrir sus gastos de maestría, y que recompense esos años de estudio y dedicación; que le dé la suficiente independencia para vivir con originalidad, abundancia y creatividad. Pero la realidad es espantosa, dura y cruel; ni condena ni perdona, y en medio de su habitación, todavía con aire a niñez, nuestra señorita repasa y rebusca las pequeñas piezas del rompecabezas de su vida. Se mira al espejo que no miente, y nota que su carita es, bonita, que la ondulación de su cuerpo se acentúa...y sonríe, pues ya ha hecho volver "esas miradas" de los hombres. No lo piensa dos veces y considera la oferta de trabajo que le sugirieron, pues al fin y al cabo, pagará lo suficiente para salir del paso.
Capítulo dos
Es sábado y la gente se arremolina en el supermercado. En una esquina forrada de palmas y arena artificial, una hermosa chica, luce un atractivo bikini a rayas, sonríe casi de manera automática a los transeúntes, repite sin cesar: "¿Cerveza señor?, la ha probado usted? ¡Aproveche el especial!"
Las opiniones apestan
Me dijo: "Oye, sabías tú que hay más cubanos en Miami que en La Habana, más Puertorros en New York que en San Juan, más chinos en San Francisco que en Peking, bla, bla..." Me quedé un rato meditativo, me fijé en lo ancho de su frente, lo paré en seco, y le dije: "Si, ya veo, hay más europeos en América que en Europa y también hay más cabello en la parte trasera de tu cabeza que en la delantera..."
Ave María amén
Era una villa como otra cualquiera hasta que un gris y aburrido domingo uno de los muchachos gritó: ¡La Virgen, he visto a la Virgen! Desde entonces, la plaza se llenó de vendedores ambulantes, aumentaron las ventas del pequeño comercio y se abrieron hoteles de gran lujo para los miles de turistas y feligreses que procedían de todos los confines del mundo.
El profeta
En un lugar del Caribe, de cuyo nombre no me acuerdo, un profeta llegó a los campesinos; les habló de pan, tierra y libertad. Entonces les dijo: "Manteneos humildes". Al paso del tiempo, el campo se hizo villa, la villa se hizo barriada, la barriada creció hasta convertirse en una ciudad, y al fin ésta terminó en una metrópolis. El pan les llegó muy fácil, la tierra se concretizó en piedra, y la libertad se la juegan todavía los politicastros de oficio.
El estatus de la Isla
Por fin se solucionó lo del estatus. Las playas seguían llenas; se bailaba salsa y merengue; se jugaba baloncesto; se formaban concursos de belleza, y se comía buen mofongo como de costumbre. Ahora, eso sí, la prensa empezó a buscar otro tema, en el colmado las jugadas de domino se convirtieron sosas, pues ya no se discutía de nada, y los políticos comenzaron a mirar la religión y el comercio en busca de un nuevo modus vivendi. Algunos de ellos se preparaban con anticipación para el estatus del planeta Marte...
Un paso pequeño
Cuando se le ordenó a Togo Gogo, el más bobo de los simios de la caverna, a que saliera afuera y trajera unas bananas para el desayuno, éste se marchó y nunca mas se supo de él…¿qué le ocurrió a Togo? He aquí una de las tantas versiones que ha originado el mito:
Lo que pasó fue que, como era la primera vez que nuestro héroe salía afuera, pues iba muy pasmado de asombro por todo lo que escuchaba y veía a su alrededor, que de pronto se hizo de noche y en el azul inocente del cielo apareció la luna. ¡Cuán grande fue aun su asombro al contemplar el iluminado disco inerte! Tan emocionado se sintió que se babeaba y saltaba por tratar de agarrarla con sus manos peludas; gemía y se golpeaba el pecho frustrado, hasta que , ya sea por iluminación automática causada a fuerza de golpes, o por inspiración divina, -¿chispa del instinto o genio maléfico?- sin querer y sin pensarlo, agarró el garabato que llevaba consigo para tumbar las bananas, y curveándolo como si fuera un arco, se encaramó en uno de sus extremos, soltándose luego para salir disparado hacia arriba a una velocidad vertiginosa, perdiéndose en lo infinito.
Han pasado mil veces dos mil garabatos, perdón, dos mil años. No hace poco se vio llegar a esta enorme caverna donde convivimos los seres humanos, a un hombre con cierto parecido a nuestro héroe perdido, de cierto, después de algunos análisis e investigaciones debidas, se comprobó que era Togo. Toguito, como cariñosamente se le empezó a llamar por los científicos, no trajo consigo los dichosos plátanos verdes ni maduros, pero, con un simple gesto de orgullo mezclado con humildad, se metió las manos en el bolsillo, depositó sobre la mesa un montoncito de rocas lunares y dijo, dijo: “Un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad”.
La primera transacción
Dios concluyó con la creación y le preguntó al hombre cómo se sentía.
―Muy solo y aburrido ― contestó la criatura. Entonces Dios envió al Primer Ángel para que le ayudara, y éste, después de haber conversado y visto la situación por la que atravesaba el hombre, fue donde Dios y le sugirió que Adán debería de tener una dulce compañera, preciosa y tierna que le diera compañía y amortiguara su dolor. Así se hizo y Eva fue su nombre. Cierto día Adán le declaró a Eva lo que sentía:
―Sabes, que si lo quieres, te puedo regalar todos los diamantes de este paraíso, pero aún así no sería mucho para expresarte mi amor. Tal vez con tan sólo una flor podría yo expresarte mejor lo que siento, pero tampoco impactaría lo más profundo de mi ser. Eva, no te doy diamantes, no te doy una flor…te doy
un pensamiento envuelto en amor para siempre.
Y Eva le dijo:
―Está bien, no te preocupes papito; nos haremos cargo del negocio, más tarde.
Ebrio
Se quedó dormido y tuvo la pesadilla más realista de su vida: su muerte. Siempre buscó la mejor posición, el lado fácil de las cosas, la mejor oportunidad, la mujer más bonita, la mejor cerveza. "Labia y pene es el hombre", solía decir, y "tanto tienes, tanto vales" era su máxima. Si había que tomar era para hacerlo de verdad, a lo muy macho, sin tenerle miedo al cadejo. No despertó, pues tal como vives, así morirás: se lo llevó El Cadejo.
Saber reír
El Gran Boco Bozo, cómico por excelencia, dejó entendido, antes de morir, que su entierro fuera una fiesta, y que se invitara a los mejores comediantes del patio. Bien, así se aceptó su pedido, y nuestro caballero "estiró la pata y enrolló el dedo gordo". Y cuentan que antes de expirar se rió tanto y tanto, que todavía podía escucharse su cascabelera risa al día siguiente de su entierro. Boco Bozo, conoció en su vida el verdadero secreto de la muerte, de esa muerte que no apesta ni hiede pero que se apodera del alma como un frío de silencios. El Gran Boco supo que al final son aquellos los que conocieron el fondo negro de la tristeza, los que de verdad saben reír, sin tener que reír mejor por ser el último.
Abductado
El abductado nativo fue abandonado en un lugar equivocado por los alienígenas: en medio de una gran y civilizada ciudad. Cuando por fin, después de una larga y exhausta caminata, vio una fuente, corrió y se metió en ella. No estuvo mucho rato; fue arrestado por exposición indecente y daño a la propiedad ajena.
Civilización
Nació la ternera, la metieron en una caja para que no crecieran tendones. Todo para que la mordida fuera más exquisita.
El instinto de escribir
El submarino se hundía en la negrura del mar. Sin tener mucho tiempo, y sin saber por qué, el marinero Dimitri comenzó a escribir en una frágil hoja de papel unas líneas a su esposa: el último fragmento de la historia de su vida.
Diario
Ese día, Ana se levantó temprano y vio a través de la ventana que llovía a torrentes. Escribió en su diario "día lluvioso", pero a dos cuadras de su casa hacía un sol esplendoroso.
La verdad
"Yo soy el camino, la verdad y la vida", decía. Y antes de que fuera arrojada la primera piedra, desapareció.
Terquedad
Había muerto, pero se negó a aceptarlo porque era muy terco. Hasta que un día, al estornudar, se le despegó la nariz, y entonces se resignó a sus destino.
El instinto de matar
El niño arrancó la planta de cuajo, mató unas cuantas hormiguitas que había en sus hojas y le llevó la flor a su mamita.
La ventana
Todas las tardes, Don Gaspar, leía su periódico vespertino como si fuera una experiencia religiosa; lo doblaba y luego se dirigía hacia la ventana, costumbre esta que llevaba desde hacía mucho tiempo; entreabría las verticales y se quedaba un rato mirando a través del cristal, como si buscara una novedad, mientras sus pensamientos divagaban en recuerdos.
Una tarde, no le hizo caso su esposa, de que dejara de mirar hacia afuera, pues iba a pasar un gran susto, y al mirar se encontró frente a frente con dos ojos enormes que lo miraban fijamente. Era su suegra.
La butaca de la oración
Me invitaron a la exhibición de una nueva butaca, la cual, según la promoción, hacía posible acercarse a Dios. Curioso y perplejo a la vez por tan extraño artefacto, me dirigí al lugar donde se llevaba a cabo la conferencia. Al llegar, noté que había mucha concurrencia, pero aún así me hice camino lo suficiente como para estar cerca del conferenciante, un tipo narizudo y flaconcio, que después de unas palabras flaustinas e intentos de hacer reír a la audiencia con elaborados chistes, prosiguió su charla :"Esta hermosa butaca que ustedes ven aquí cambiará y revolucionará la vida espiritual del buen cristiano y de todos aquellos que quieran acercarse más a Dios. Si señoras y señores, así como lo oyen, esto es lo último en diseño y tecnología, y como si fuera poco, esta garantizada a que le devolverá la paz con Dios que tanto necesitamos. Ahí tenemos varios modelos para que usted escoja a su gusto y discreción. Tenemos la clásica matrimonial, y también la llamada del nuevo milenio. Si amigas y amigos, para que la oración se eleve al cielo se precisa estar cómodos, y estas butacas han sido comprobadas por métodos científicos, así como por famosos doctores y eminentes teólogos, que es lo más cercano para la comunión perfecta con nuestro padre celestial. Así como el atleta practica su deporte en la cancha o el músico se concentra en su instrumento, el buen cristiano se va ahora a concentrar en su butaca…"
No supe si reír o llorar, pero lo cierto fue que, guiado por el instinto, o tal vez por lo invitadora que se veían , me dirigí hacía una de ellas, le di unos toquecitos ligeros con la yema de mis dedos; di media vuelta , puse mis dos pesadas pompis en ella, y me quedé dormido.
Las mil y un dinosaurio
─Te contaré el cuento del nunca jamás...─No, no es muy original.─Había una vez, dos...son tres, tres cerditos...─No, ese es muy predecible.“¡Ay, Dios mío, tengo que contarle un cuento ingenioso!”, pensó. Entonces tuvo la más brillante de las ideas y le dijo: ─“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. De ahí en adelante, Scherazada, estuvo mil noches explicándole al rey por qué el animal se quedó.
Usurpado
Dormía cuando tocaron a la puerta. Me levanté, abrí y al asomarme no vi a nadie. Cerré y volví a acostarme. Otra vez tocaron y con paciencia volví a levantarme, pero nada. A la tercera pensé que soñaba y no le presté atención. Me desvelé un rato. Silencio.
Al fin el sueño venció mis ojos y otra vez escuché golpes. A regañadientes me levanté y la abrí de un golpe. Nada. Salí y caminé por el jardín en busca del pesado bromista, pero todo en derredor estaba quieto y callado.
Regresé a mi cuarto, pero la puerta estaba cerrada. Ahora era yo quien golpeaba. Adentro alguien roncaba…
El libro
Eufórico, volvió de la biblioteca con su primer libro; se sentó bajo el árbol detrás de su casa. Lo abrió suavemente por la mitad y esperó a que se acercara la dichosa mosca...¡ZAS!
Gobierno en acción
Los vio llegar en la camioneta del partido. Estacionaron frente a su ranchito de madera y cinc y levantaron el cartel. "Comunidad Especial, tu gobierno en acción", hubiera leído de saber hacerlo.
Esperó a que se fueran, buscó un martillo, y con las tablas del cartel tapó su corral de gallos.
—Por fin ese contrallao gobierno sirvió de algo —masculló
La memoria está en un beso
En el día de su cumpleaños ochenta abrió sus ojos acuosos, miró azorado para los lados, y preguntó:
-¿Quién eres tú?
Ella, siempre madrugadora, esbozó una sonrisa desdentada y le cantó:
─“Estas son las mañanitas que cantaba el rey David…”, ¡feliz cumpleaños mi amor! ─Y lo besó.
Adulescentis XXI
Una semana muy larga ha pasado. Se siente tensa y agitada. Ha hecho cosas extrañas: conversar con su madre, tocar a la puerta de la casa de su amiga y hasta conocer a los padres de ésta. Experiencias rarísimas para la joven, que se siente aislada desde que le prohibieron el uso de su celular.
Y de la clavícula de una mujer
Y Dios dijo: - Hagamos al hombre.
Ellas sonrieron.
Sin cumpleaños
Nací ayer. Hoy he muerto.
El Brontosaurio
Cuando desperté, todavía mi suegra estaba allí.
La Increíble y Triste Historia de la Yegua Verde y su Jinete Desalmado
Por una lejana montaña cabalgaba un jinete, llevaba en la mano un papel para…bueno, no, me equivoqué de línea; debo decir cabalgaba sobre su yegua trota. De súbito, el animal se paró en seco, estiro sus orejas largas y no se movió más.
Anonadado, el jinete se bajó de la silla, dio tres vueltas alrededor de la potra y dijo:
-¡Anda pal cará, lo que me faltaba!
Se sentó en una roca que había allí y esperó a que la yegua reaccionara, pero para su sorpresa ésta comenzó a cambiar su color pardo por uno verde; se irguió en sus patas traseras, dio un relincho que estremeció hasta los estribos la naturaleza adyacente, y su cabeza adquirió forma humana. Su cara era de expresión dura y su cuerpo era gordo como de ballena.
Alarmado, el jinete sacó su pistola y le aventó un par de balazos, sin darle tregua.
-¡Toma, pa que te mueras, ingrata! A aquel fenómeno se le pusieron sus ojos como huevo cocido, mientras que con su boca torcida y mellada, preguntaba:
-¿Dónde está Eréndira, condenado cara de ángel?
Ulises, que así se llamaba el jinete, le saltó encima una vez más y le dio un disparo certero en el pecho. La yegua humana lanzó un gemido, se le echo encima y trato de estrangularlo con sus potentes brazos.
—Hijo de puta —gruñó.
Otro disparo y un chorro de sangre verde le salpicó la cara.
Penélope
Con su bolsita de piel marrón esperaba sentadita en aquel banco mientras tejía unos zapatitos de bebé. Un día pasó un hombre, se detuvo y le dijo: “Hola, soy yo”. Ella no pestañeó, sacó de su bolsa una pistolita y le disparó en el acto.
Gregorio
Tocaron a la puerta. Espió por la cerradura y retrocedió horrorizado: eran los hombres de una compañía exterminadora.
Dos hermanos
─¿No te levantas hoy? ─preguntó el Sueño a la Muerte.El hombre permaneció en la cama.
Pena máxima año 2100
Culpable. Le borraron toda la memoria. Lo más triste para él fue ver como se disolvía el más dulce y último de sus recuerdos: su madre sonriéndole cuando era apenas un bebé.
Elecciones caribeñas
Terminados los comicios electorales lo que importó fue el ganador. Todos los demás perdieron.
Mala religión
──Mamá, tengo miedo del fantasma.
──Toma, ponte esta medallita y te protegerá.
Pisadas
Una mañana azul, la abuelita de Mary decidió desandar todas sus pisadas. Mary se fue tras ella, pero por cada paso que la abuela daba para atrás, se hacía más pequeña y ya nunca más pudo verla. Mary, por el contrario, crecía, hasta que llegó un día en que también se convirtió en abuela. Mañana temprano comenzará a desandar sus pisadas y tal vez se encuentre con su abuelita en un nuevo amanecer rosado.
Seudónimo: José Carey
Horror
En el velorio María sintió que le acariciaban una pantorrilla. Impávida, miró hacia los lados pero todos estaban ofuscados con el rezo del rosario. Entonces se levantó curiosa, caminó hacia donde estaba el ataúd y vio, para su asombro, que al viejo difunto le faltaba una mano.
Historias de guillotina
“¡Asesino!”, le dijo al verdugo después de que éste le cortara la cabeza.
Dos siluetas
Caminaron hacia el horizonte encendido. Una de ellas, flaca y alta; la otra, redonda y bajita. La primera subió al cielo y se confundió con las estrellas; la segunda se hundió en la tierra e hizo crecer las habichuelas.
Misión imposible
El destino los enfrentó una tarde de luna llena a la orilla del mar. Desde entonces el centauro y la sirena se mueren de pasión y luchan por consumir su amor.
Primer bestseller
Una vez en su cueva, procedió a pintar en las rocosas paredes todo lo que vio: vacas con un solo ojo, enormes pájaros y lunas crecientes; sin duda alguna la primera novela supernatural.
Transpersonal
“No creo en Dios”, dijo el Ego a su Yo Interior, y dejándolo abandonado, prosiguió su camino. Luego se detuvo; miró hacia atrás y pudo ver como su sombra se deslizaba hasta llegar al horizonte de su conciencia. Corrió tras ella, pero fue en vano: el sol del amor, que se escondía detrás de la colina, se la tragó. Blanco y negro.Al caer la noche, el Ego quiso recuperar su sombra, y al son de ruidos, pompas y platillos, lanzó al cielo de su alma un cohete de fuegos artificiales hecho de pensamientos y razones, que poco a poco se fueron desvaneciendo dejando al desnudo la majestuosidad perenne e infinita de las estrellas. Sonido y silencio.Era tan fría la noche que el Ego se cubrió de indiferencia. Un abrazo de lucha con la muerte. Noche oscura del alma. Luz y oscuridad.Día. Por la mañana, al ver los primeros rayos del sol entrando por la ventana del conocimiento, salió entusiasmado en busca de su sombra. Una vez afuera, miró para el cielo y quedó maravillado al ver dos arcoiris de nueve colores que se entrelazaban y danzaban a su alrededor. Eran las virtudes de la vida: Serenidad, Humildad, Veracidad, Ecuanimidad, Desapego, Fe, Templanza, Inocencia y Diligencia. Muerte y vida no se conciben sin la otra. El bien y el mal no se conciben sin el otro. Su Yo retornó. El ego se quedó en silencio y Dios se sintonizó con él.
Lectura
Leía su libro, cuando al pasar una página, tropezaron sus ojos con la huella de unos labios rosados. Detuvo la lectura y lentamente los fue besando. Dos mariposas brotaron de entre las páginas.
Ori-genes
En el principio era sólo una masita de color amarillo, disforme y fetal como un grano de maíz, que dormía plácidamente en su cunita de carbón. De súbito se escuchó una voz portentosa que llenó el vacío con tres palabras: “Hágase la luz”. Entonces la masita despertó asustada, le dio hambre y pujó, pujó y pujó hasta que le crecieron piernas. Corrió hasta donde estaban los buitres y se convirtió en el primer ser humano.
Némesis
Érase una vez un hombre que maldecía a la fuerza de la gravedad cada vez que algo se le caía de las manos, ya sea el cepillo de dientes cuando se cepillaba o el martillo cuando trataba de arreglar algo en su casa. Maldecía tanto y tanto que una mañana amaneció flotando sobre su cama y se enfermó de gravedad.
Eclesiástico
─Nosotros, los seres humanos, solamente somos un poquito más altos que la hierba. ─dijo el viejo sabio al humilde pastor que lo observaba en silencio. Luego, miró hacia las estrellas y añadió:
─Pero aun así, terminamos arropados por ella.
De cabezas
Salomé me invitó a almorzar a su casa; quería presentarme a la cabeza de su familia.
Principios religiosos
En una sala de hospital, la niña enferma vio pasar a una señora.
―Señora ore por mí, por favor ―le suplicó.
―Soy socia de Los últimos tiempos y no está en mis principios orar de ese modo ―ripostó la señora, y le dio una charla bíblica a la niña.
El Señor, que pasaba por allí disfrazado de conserje, oyó la conversación, se acercó y dijo:
―Yo oraré por las dos.
Táctica
El valiente ejército llegó, vio y venció al temible enemigo. Éste, sometido y subyugado, se valió luego de su arma más mortal: fingir ser de ahora en adelante sus más acérrimos amigos.
Cosas de niño
─Mami, voy a jugar a imaginar que nos visitan.
Tocan a la puerta.
De dietas
-Madre, te aviso que esta semana estoy a dieta.
-Hoy hay fetuccine con pollo. -Bueno.